“Entiende que no eres la piedra que me hunde, ni la madera que me hace flotar; eres - más allá de eso - el océano en el que mi cuerpo pide nadar…frío, sin dirección, relajado y temeroso, en el que me quiero perder de vez en vez y que nadie me pueda encontrar.”
"...Y si leo, si compro libros y los devoro, no es por un placer intelectual —yo no tengo placeres, sólo tengo hambre y sed— ni por un deseo de conocimientos sino por una astucia inconsciente que recién ahora descubro: coleccionar palabras, prenderlas en mí como si ellas fueran harapos y yo un clavo, dejarlas en mi inconsciente, como quien no quiere la cosa, y despertar, en la mañana espantosa, para encontrar a mi lado un poema ya hecho."
jueves, 3 de octubre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario