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viernes, 28 de marzo de 2014

En resumen.



  • He viajado a París en una noche. 
  • Me dormí en una isla solitaria. 
  • Me enamoré de un orgulloso. 
  • Recorrí las calles de Londres una tarde. 
  • Me tomé un café en Lima.
  • Me quise quedar a vivir en Santiago. 
  • Visité lugares llenos de magia. 
  • Soy de izquierda pero leo escritores de derecha.
 
En fin, viajé por todo el mundo, todo esto sin bajarme del bus y sin salir de mi habitación.

domingo, 23 de febrero de 2014

Bibliófila



Soy muy presumida con los libros (mis libros) que leo,  hasta me imagino  presumiendo de todo lo que he leído  y hay momentos en los que conversando con alguien saco a flote  mi imaginación y  me siento una estúpida, simple y sosa intelectual que lee libros desde Kafka hasta Faulkner y escucho música de Wagner y leo a Oscar Wilde con las sinfonías de Liszt, cuando lo más que han leído es “Verónica decide morir” o Cualquier cosa de Walter Riso y al hablarles de algún escritor de la literatura clásica piensan que estoy siendo presuntuosa y no es así (a veces cuando la ignorancia es atrevida si presumo) Algunos leen porque son obras del colegio en las que deben prepararse para un teatro, yo leo un libro descanso dos días y empiezo otro, a veces releo un libro que me ha hecho llorar, emocionar u odiar y cada vez que lo releo lo entiendo más de lo que lo había entendido por primera vez. Amo leer es una de mis adicciones y no me importa ya sentirme estúpida, simple o sosa intelectual que busca en Google la lista de los “mil libros que hay que leer antes de morir” y empieza a comprarlos todos  porque sé que los leeré (tal vez) y que no me importa que me embargue la sensación de ser hipster-vintage-depresiva-bibliófila-parlanchina que se burla de los tontos diciendo una cita ingeniosa de algún libro leído, exprimido y amado.



 “La persona que lee vive mil vidas antes de morir.


La persona que no lee, solo vivirá una.”

sábado, 22 de febrero de 2014

Siempre querré más

Lo que quiero?...  quiero jugar a escondernos  y si no es desagrado me gustaría regalarte mis relojes  y decirte lo mucho que me gustan tus camisas y si no te intimida quisiera sentarme  cerca de la ducha y verte mientras te bañas, sin permiso darte masajes en los pies, irnos de la mano a caminar, a perdernos, a buscar calles,  a comer y me gusta que comas de mi plato, quiero reírme de tu mal humor, de tu buen humor, ponerme seria con tus chistes malos y reírme de tus celos y dejarte libros que nunca leerás y ver películas pésimas y ver películas románticas y películas que nos hagan llorar, al siguiente día quejarme de mi trabajo y tomarte fotos mientras duermes, comes, trabajas o ves televisión, luego de eso contarte las noticias del diario y seguirte al médico, de noche coquetear con tu piel y decirte lo mucho que me gustan tus ojos, tu boca, tu pelo,  tu pecho, tus manos y preocuparme cuando te atrases y llamarte cuando llegues tarde y sorprenderme cuando llegues temprano y estar triste cuando cometa un error y ponerme feliz cuando me perdones.  Y quiero hacerte enojar y después contentarte a besitos, también quiero que no seas de nadie ni de ti mismo, solo mío. siempre querré todo pero contigo.


Cuando veo tus fotos (nuestras fotos) anhelo haberte conocido desde siempre

martes, 18 de febrero de 2014

Contigo

Solo contigo todo y nada.



Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren.

cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor.

 

Cada ciudad puede ser otra - Poemas de Mario Benedetti http://www.poemas-del-alma.com/mario-benedetti-cada-ciudad-puede-ser-otra.htm#ixzz2tkEKXrc5

jueves, 6 de febrero de 2014

Feliz [segundo] cumpleaños [contigo] a mí

Llegaste despacito, tranquilo y te metiste en mi mirada, al fondo de mis manos, en todas mis ganas, en estas noches, en mis madrugadas, en mis pensamientos, en mis libros, en la música que escucho, en mis enojos, en mis alegrías, en mis sonrisas, en mis sonrisas, en mis sonrisas, en mis días.

domingo, 13 de octubre de 2013

Qué por qué es tan triste..


images" Novio mío, perdóname y no me llames tonta. He perdido todo, y por todo me refiero a mi memoria, presiento que te he olvidado,  ahí estás, sé que ahí estás en alguna parte de mi cerebro, no logro codificar ni procesar información veo tus fotos y sé que eres mi novio porque tus ojos me lo dicen todo, me dicen los besos que nos dimos, los abrazos que nos quedan además..., ¡mira! expresan nuestros sentimientos ¿si los ves?, ¿te ves? ¿No? date cuenta ahí veo nuestros momentos más íntimos, no logro recordar absolutamente nada, pero siento que eso es de los dos. ¿Tú no?  Aquí en mi pecho estás, tócame, sé que estás aquí, siéntete,  sé que estoy en ti porque cuando duermo te sueño, no a veces, te sueño siempre. (…) Mira voy a dormir para soñarte, que bien se siente dormir y esperarte en mi sueño, dame la mano vamos los dos a soñarnos, presta atención, estamos los dos juntos aquí mirándonos, ¿sientes como detallo tu rostro con mis manos?, siénteme, mira cerraré los ojos, ¿me estás viendo como los cierro? No tengas miedo, tocaré tus labios, que bien se siente, ¿lo sientes? puedo sentir el calor de tu aliento en mi dedo, me acercaré  a ti y te daré un beso, me besas, y no quiero despertar porque nuevamente lo pierdo todo, pierdo tu rostro, tu calor, te pierdo a ti, ven, abrázame. No despiertes, no te despidas, por favor, quédate.


 


No! te dije que no despiertes, míranos, ya no estamos juntos. Perdóname por ser tan atrevida, perdón por adueñarme de ti. ¿Qué vas a decir de mí? Eso es lo único que me intimida, solo tu opinión, solo lo que tú me quieras decir, ¿podrás amarme todavía aunque no te recuerde? ¡Qué es el amor cuando hay olvido! Esta manía mía por olvidar todo es lo que ha perturbado nuestro amor,  ¡Ay! No me culpes de esto amigo, ¿puedo decirte amigo? Te diré amigo porque siento que no quieres que te llame novio, sinceramente odio estar aquí, ayer lo odié, anteayer lo odié más. Tenía tanta confianza en que te quedes…(…) Al principio perdí poco, muy poco, quería recordar algo  y se me escapaba de la mente, era un hueco pequeño como una mordida de polilla, pero ahora…todo es oscuro, no estás y eso es lo único que me preocupa, lo único que me aterroriza es pensar que tu memoria hará lo mismo que hace la mía, no quiero que me olvides, mira, para eso está el corazón, lo sientes, sientes mi corazón, dame tu mano, siéntelo, sientes como late? Es por ti, sabemos que es por ti, pero tu cara me deprime, porque no te emocionas? Porque estás llorando? Háblame amigo por favor. No me dejes así, ¿para que quiero vivir si no puedo recordarte? (…)   "                          


viernes, 19 de octubre de 2012

Sensibilidad sensorial.

Y ese día existíamos solo los dos, separados físicamente en longitud, en un punto que nos une, ese punto está formulado numéricamente, haciendo un espacio y una distancia compleja.


Así existíamos los dos, mirándonos fijamente (él me miraba fijamente porque yo me sonrojaba) fue la primera vez que lo vi por esa camarita de la compu, donde la transferencia de emociones cerebro -ojos, era distinta a la transferencia cerebro - manos, estaba acostumbrándome a escribirle todo cuanto sentía y no me salían las palabras para decirle todo cuanto quería.


Mis sentidos se sincronizaron para poder verme agraciada, el brillo en mis ojos constituyó un sentido, mis retinas recibieron su hermosa sonrisa, fue una donación impresionante para mi cerebro.


Lo miraba cuando se descuidaba, me sonrojaba cuando me hablaba.


Casi mi sentido del gusto siente lo dulce que serían sus besos y me tenía que pasar la saliva porque me moría por probarlo.


Las vibraciones que sentía al escuchar su voz, sus te quiero, aún más cuando me decía una que otra palabra son casi inexplicables, nunca había sentido esas emociones juntas, su voz, aún muero por su voz, le subí el volumen máximo a mis audífonos para saborear cada palabra, cada frase que salía de su boca.


Todos los sentidos se unieron en una sola molécula particular, con características diferentes, mis neuronas receptivas morían y se regeneraban rápidamente. (No eran mis neuronas, era yo que moría poquito por no tenerlo entre mis brazos y aún estoy muriendo).


Sentía una pequeña presión en mi piel y no era su tacto, ya no sentía calor, sentía frío, la temperatura del ambiente y mi cara sonrojada, reflejaban un cambio, me dio sensibilidad sensorial, todos mis sentidos estuvieron ahí para mí, mi corazón latía más fuerte, mis manos me temblaban y mis ojos querían volverse agua. Justo en ese instante odié la distancia de no sé cuantos kilómetros de Guayaquil a Caracas, y cada día la odio más.




[caption id="" align="aligncenter" width="210"]Julio Cortázar Porque sin buscarte te ando encontrando, por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.
Y me basta cerrarlos para deshacerlo todo y recomenzar..[/caption]

martes, 16 de octubre de 2012

Carta a la melancolía

Muy señora mía:


Ayer recibí de las manos de alguien incógnito su carta y la lectura de la misma me dejó perpleja. Usted estuvo en mi búsqueda, sabrá Dios porque ha dispuesto que me encontrara. Yo estaba en casa, (entre mis libros, perdida, en mi cama) leyendo por manía.


El sentido humoral de mi persona estaba centrado en una poesía que me sumió en la depresión, lloré, lloré como una niña, me pareció haberla visto algo confusa con mis ojos lacrimosos en medio de esas páginas, pero excúseme usted, por no permitir su visita, en ese momento, ordené a mis fluidos corporales, (entre ellos a mi bilis negra), que no le de paso a su presencia, mientras que la locura se apoderaba de mí, el sentido de libre condición susceptible y una rareza hermética de desolación me acechaban, sentía como me vigilaban y sentía que se me acercaban.


Me moví inútilmente sobre la cama, apoyada con mis rodillas y tomé un libro, (aún con lágrimas y sollozos) busqué una lectura avivada, llena de fantasía que me haga sumir en el incontrolable apego de la ficción y que me saque una que otra sonrisa trazada en mi boca, pero no la encontré, tiré al piso con alevosía el libro de Jaime Sabines que un día alguien me regaló, no duró mucho tiempo en el suelo, bajé apresuradamente y lo tomé entre mis manos, recordando esa lectura sencilla y apacible que me calmaba en momentos de aridez. ¿Qué putas puedo hacer con mi vida? Me dije en voz alta, buscando exactamente en la página ocho donde se encuentra ese métrico y realista poema. — ¿Qué putas puedo?— Dice Sabines, —No puedes hacer nada—, me decía constantemente una voz en mi subconsciente que me atemorizaba.


Me miré al espejo y repetí en voz alta algo que leí alguna vez; “tengo miedo de las acciones y los puntos y de las pausas y de mis preguntas y de contestarme” decidí no volverlo a repetir y empecé por ordenar; primero el desorden de mi cabeza, segundo el desorden de mi habitación. Callada y sin decirme nada, estaba yo ordenando mis libros en el único cajón disponible, Allende, Cortázar, Verne, en orden alfabético, de repente me encuentro conmigo misma frente al espejo (otra vez), y ya no tenía los ojos llorosos, ni las mejillas enrojecidas de tanto llorar, estaba diferente, feliz podría decir, no hasta cierto punto de felicidad, pero me sentía tranquila, relajada y con ganas de seguir ordenando, y tarareaba un poema de Octavio paz que no tiene música pero tiene palabras de viva tranquilidad. Me solté el cabello y luego lo peiné con una coleta alta, me sentí extraña e irreflexivamente casi sin pensarlo tomé el libro de Sabines de nuevo, leyendo un verso del poema “He aquí que tú estás sola” —Te digo que estoy sola amor y que me faltas, nos faltamos, amor, y nos morimos…— (silencio oscuro, indefinido, insuperable, impávido, conveniente, mío). Mi bilis negra se descuidó por unos minutos y dio paso a la crisis y a la manía que tengo al sentirme sola. Mis manos me temblaban, la expresión de mi rostro cambiaba, no había sonrisa, había recuerdos tristes (y cosas que no eran recuerdos solo imaginación, pero era triste y desolado.)


¡No puede ser! —Pensé con una remisión de crisis total, casi gritándolo mentalmente—, ¡No puede ser!, me había autodiagnósticado bipolaridad.En menos de una hora tenía todos los patrones indicando mi estado de ánimo variable. Sentada en el filo de la cama, pensé que mis neurotransmisores cerebrales estaban convenciendo a mi cuerpo y a mi mente, a que se pongan en contra de mí.



Una crisis depresiva me atacó de nuevo y la vi claramente a usted señora melancolía sentada en mi sofá como se la ve en el cuadro de Edgar Germain. Disculpe usted mi irritabilidad pero pasó a mi lado sin previo aviso, usted sabe que carezco de libertad, ¿Para que intercalar a mis ánimos en nuestros asuntos? La culpa es mía, mil veces mía, por darle paso a la desolación.  ¿Es que no tiene usted razonamiento, apreciada (aunque muy mala) amiga, en tratar así a quien extraña a alguien? Tengo preguntas de nunca acabar.


En fin, aunque mi carta no tenga contestación, sería yo la primera en autodeterminarme culpable y tendré que enfrentarla de mujer a mujer, porque considero erróneo que a una dama como yo se la ataque depresiva y tristemente de vez en mes.  


Y por último le expreso que  no tengo ánimos de permitir que esto  vuelva a suceder.


Dejo el teclado, las obligaciones laborales y personales me convocan y tengo un cúmulo de ellos por doquier.


 


Quedo de usted, apreciadísima señora amiga, etcétera.